moneda.
Ultima poesía de adiós. La otra cara de la moneda.
No son fáciles estas poesías.
Ninguna poesía sincera es fácil.
Eso es cierto.
Momento, individuo, entorno e intención
complican el sencillo juego de las letras
hasta convertirlo en una poesía
de cuesta arriba, de intención naranja,
y, como las malas poesías,
con mucha poesía.
Soy manco. Lo siento.
¿Se ha escondido la rima?
Espero poder levantar de esta silla de ruedas.
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